Cuando a finales de los años 80 surgió el rumor de que Marv Wolfman y George Pérez se volvían a juntar para realizar un nuevo proyecto con los Titanes, los fans nos relamíamos de placer en nuestras respectivas butacas pensando en la posibilidad de ver de nuevo unido al equipo creativo por excelencia de la serie, no en vano habían sido sus creadores, y los artífices de los mejores momentos de la colección. En aquellos momentos en su serie regular George Pérez había sido sustituido por Tom Grummett y los Titanes se encontraban inmersos en la Cacería, saga desigual, que prometía en sus inicios pero cuyo desenlace resultó bastante decepcionante, y a la postre fue prácticamente el fin de la serie. Indudablemente, y a pesar del buen trabajo realizado por artistas como Keith Pollard, Chuck Patton, José Luis García López, Eduardo Barreto y Tom Grummett, y que en ningún momento Marv Wolfman abandonó la batuta literaria de la serie, éste nunca alcanzó en solitario, el nivel que alcanzaría junto a George Pérez tanto en su etapa inicial como en sus posteriores regresos con sagas como el Contrato de Judas, el regreso de Trigon o ¿Quién es Wonder Girl?. 
Por ese motivo, cuando el proyecto de Games fue abandonado, los fans sentimos que nos habíamos quedado sin el canto del cisne que Marv Wolfman y George Pérez merecían tener con sus personajes. El concepto de los Titanes no ha vuelto a tener una encarnación válida en ningún momento más allá de Marv Wolfman y George Pérez, y ni siquiera el digno trabajo realizado por Geoff Johns, inferior a sus etapas en Flash y Green Lantern, merece entrar en comparación con el de Marv Wolfman y George Pérez, ...y por supuesto de Devin Grayson y Judd Winnick ni hablamos. Este hecho, teniendo en cuenta que otros personajes como Los Vengadores, Thor, Spiderman, Batman, Los 4 Fantásticos, Daredevil o Superman han tenido numerosas etapas de interés, singulariza aún más el trabajo de Marv Wolfman y George Pérez en los Titanes, únicamente parangonable al de Chris Claremont en La Patrulla-X en cuanto a identificación de un autor con unos personajes, ya que sin ningún género de dudas Wolfman y Pérez no marcaron una serie con una etapa sobresaliente, crearon más bien una serie sobresaliente, y sin ellos al timón directamente no ha habido serie, ni más ni menos.
Es por este motivo por el que el hecho de que se hayan recuperado las 70 páginas que George Pérez dibujó en la década de los 80, y que ambos se hayan animado a concluir el proyecto adaptando algunos aspectos de la trama original que habían quedado obsoletos a los nuevos tiempos, era sin ningún género de dudas un caramelo demasiado dulce para cualquier aficionado a la serie generando unas expectativas muy altas, que al igual que ha ocurrido con el impacto de Ricky Rubio en la NBA, aquí también se han visto cumplidas.
Los Titanes se ven inmersos en una especie de juego de rol en vivo con la isla de Manhattan como objetivo de destrucción por parte de un maníaco que se hace llamar a sí mismo el Director del Juego, y que ejecuta con mano maestra un desquiciante juego que recuerda en algunos momentos a The Game de David Fincher. Wolfman y Pérez consiguen ejecutar una vez más una espléndida aventura de los Titanes aunando las dos principales virtudes de la serie original: el interés de la aventura con una ejemplar caracterización de personajes, a lo que habría que añadir la oportuna dosis de mala uva propia de la época que nos está tocando vivir, con una historia de plena actualidad tras los atentados de terrorismo que sufrió la ciudad de Nueva York el 11 de septiembre.


Nuevos Titanes: Juegos, es por tanto, un thriller apasionante con un ritmo vertiginoso, que gustará a todos los fans de la serie original y que permitirá a aquellos que la desconozcan descubrir por qué Los Nuevos Titanes de Marv Wolfman y George Pérez son una de las cimas del género superheroico. Aquí tenemos a un Marv Wolfman en plena forma y a un George Pérez pletórico dando lo mejor de sí mismo, como bien se puede apreciar en las imágenes que acompañan el post. En ocasiones los milagros ocurren, y el hecho de que esta novela gráfica tan esperada haya visto la luz es una muestra de que, como decía el gran Andrés Montes, la vida puede ser maravillosa. No podía, por tanto, El Catálogo del Cómic haber iniciado su andadura en España con DC de una mejor manera que con esta obra, francamente bien editada y traducida.












































































