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martes, 11 de enero de 2011

Blake Edwards(1922-2010)


El pasado 15 de diciembre nos dejó uno de los últimos bastiones del cine clásico, un mito de la comedia americana llamado Blake Edwards, que si bien realizó numerosas incursiones en otros géneros como el western, el thriller o el melodrama, siempre será recordado por sus comedias, bien junto a Peter Sellers, como El guateque(1968) o la larga serie de La Pantera Rosa(1964), que incluye secuelas como El nuevo caso del inspector Clousseau(1964), El regreso de la Pantera Rosa(1975), La Pantera Rosa ataca de nuevo(1976), La venganza de la Pantera Rosa(1978), Tras la pista de la Pantera Rosa(1982) o El hijo de la Pantera Rosa(esta última protagonizada por Roberto Benigni), o bien junto a su otro actor fetiche, Tony Curtis, con el que trabajó en cuatro ocasiones: El temible Mr.Cory(1956), Vacaciones sin novia(1958), Operación Pacífico(1959) o La carrera del siglo(1965). No obstante si alguna intérprete marcó su carrera y sobre todo su vida, ésa fue sin ningún género de dudas su esposa Julie Andrews, con la que trabajó en películas como La semilla del tamarindo(1973), 10, la mujer perfecta(1979), S.O.B(1980), Mis problemas con las mujeres(1983)(remake del clásico de François Truffaut, El amante del amor), ¡Así es la vida!(1986), y muy especialmente la maravillosa ¿Víctor o Victoria? (1981), de la que ya hablamos hace un tiempo por aquí.


Aunque la gran especialidad de Blake Edwards fue la comedia, como demuestran otras películas como Micki y Maud(1984), Cita a ciegas(1987), Una cana al aire(1989) o Una rubia muy dudosa(1991), estas dos últimas dando muestras de una cierta decadencia que en poco o nada recordaban al autor de ¿Víctor o Victoria?, también destacó por sus incursiones en otros géneros como el western, en el que nos regaló la amarga Dos hombres contra el Oeste(1971); el thriller con trasfondo noir, Chantaje contra una mujer(1962) o el drama más duro y descarnado, en el que nos dio una obra maestra del calibre de Días de vino y rosas(1962).







Sin embargo, y aunque en mi opinión no sea su mejor película, si hay un film que junto a la Pantera Rosa personifique la idea de icono dentro de la carrera de Blake Edwards, éste no es otro que Desayuno con diamantes. Audrey Hepburn, y ese clásico inmortal llamado Moon River compuesto por el gran Henry Mancini, consiguen transportarme siempre a un lugar mejor, a ese lugar en el que desde hace unas semanas está Blake Edwards, descansando para toda la eternidad.








miércoles, 8 de julio de 2009

Víctor o Victoria


Blake Edwards es, a estas alturas, un cineasta al que es innecesario descubrir, sobre todo en su faceta más conocida, la de director de comedias, en la que nos ha dado películas tan interesantes como Vacaciones sin novia(1958), Operación Pacífico(1959), La pantera rosa(1964), La carrera del siglo(1965) o El Guateque(1968). Edwards es un digno heredero de la tradición del slapstick, o lo que es lo mismo, del cine cómico mudo, basado en situaciones y en gags visuales, y esto es algo que podemos apreciar en algunas de las películas citadas anteriormente, en especial La pantera rosa, La carrera del siglo y El Guateque. En cualquier caso sería muy injusto reducir la comicidad de Blake Edwards a su gusto por el cultivo del slapstick, ya que también es un guionista muy eficaz y un buen constructor de diálogos, que si bien en mi opinión se encuentra en un escalón inferior al de genios como Ernst Lubitsch o Billy Wilder, es sin ningún tipo de discusión uno de los más grandes realizadores que jamás haya tenido la comedia clásica.


Para aquéllos que desconozcan la historia, Víctor o Victoria cuenta las andanzas de Victoria Grant, una cantante sin trabajo en el París de los años 30 que se hace pasar por hombre para conseguir trabajo, o mejor dicho es una mujer que finge ser un hombre que a su vez finge ser mujer.Víctor o Victoria entronca perfectamente con la tradición del slapstick mencionada en el primer párrafo , como se puede apreciar en el gag de la cucaracha en el restaurante, en las peleas en Che Luiz o en las desgracias que le ocurren al detective privado que intenta averiguar la verdad sobre el sexo de Víctor/Victoria, pero a su vez como película es mucho más que un simple homenaje al slapstick; es una comedia con excelentes números musicales(como no podría ser de otra forma tratándose de un compositor de la talla de Henry Mancini) y que funciona de la misma forma como comedia y como musical, con una Julie Andrews absolutamente maravillosa tanto en las interpretaciones musicales como en la composición de su personaje, en la que destacan poderosamente todo el elenco de personajes secundarios encabezados por Robert Preston en su magnífica composición del homosexual Toddy, y Lesley Ann Warren como Norma, la insufrible "novia" del falso gángster interpretado por James Garner.


Blake Edwards consigue, en esta película de factura tan clásica que parece increíble que esté rodada en 1982 y no en 1952, además de un entretenimiento de primer nivel con unos actores soberbios y una banda sonora inolvidable en la que destacan canciones como Le hot jazz, You and me o la bellísima balada Crazy World(que suena también en versión instrumental en los créditos iniciales), una lúcida reflexión sobre las relaciones de pareja, la igualdad entre sexos, la homosexualidad y los estereotipos sexuales, logrando de paso resistir el peso de la comparación con otro clásico con similar temática como es Con faldas y a lo loco sin salir perdiendo en exceso frente a ésta, algo que sin ninguna duda no está al alcance de cualquiera.

Una de las últimas grandes películas de Blake Edwards, todavía lejos de su terrible decadencia posterior con productos tan mediocres o directamente malos como Una cana al aire(1989) o Una rubia muy dudosa(1991) en la que también trataba el tema de la confusión de sexos, pero con muchísimo menos talento y gracia de lo que lo hacía aquí.

Víctor o Victoria
País: Estados Unidos
Título original: Victor/Victoria
Año: 1982
Intérpretes: Julie Andrews, Robert Preston, James Garner, Lesley Ann Warren, Alex Karras, John Rhys-Davies
Guión: Blake Edwards basado en la película alemana Victor y Victoria del año 1933
Música: Henry Mancini
Fotografía: Dick Bush
Productora: Metro Goldwyn Mayer
Productor: Blake Edwards y Tony Adams
Director: Blake Edwards


Otras películas de Blake Edwards en Travellings:

Chantaje contra una mujer
Días de vino y rosas



martes, 6 de enero de 2009

Chantaje contra una mujer


En demasiadas ocasiones determinados cineastas son víctimas de ciertos estereotipos que les encorsetan y les encasillan, en cuanto a percepción pública se refiere , adscritos a un determinado género, como pueda ser el de la comedia. Ese es el caso de Woody Allen, a pesar de habernos regalado dramas de la calidad de Interiores, Otra mujer, Septiembre, Delitos y faltas o Match point o películas tan inclasificables como Zelig o La rosa púrpura de El Cairo; también es el caso, hasta cierto punto , de Billy Wilder, ya que a pesar de habernos dado dos magníficas reflexiones sobre el mundo del cine como El crepúsculo de los dioses o Fedora, un film noir canónico como Perdición, otro en el que se ponía en tela de juicio el cuarto poder como El gran carnaval, una película de investigación judicial como Testigo de cargo o dos personales muestras de género bélico como Cinco tumbas al Cairo y Traidor en el infierno, ve como es mucho más conocida su producción al servicio de la comedia. Sin embargo, el caso particular de Blake Edwards es mucho más sangrante todavía, en parte por culpa suya, ya que sobre todo en el tramo final de su filmografía fue prácticamente el único género que cultivó, quedando atrás un drama de la fuerza y la dureza de Días de vino y rosas, una película romántica con un gran poso de dureza en su interior como Desayuno con diamantes, un western atípico como Dos hombres contra el Oeste, o este excepcional thriller policial que es Chantaje contra una mujer.

En sus títulos de crédito iniciales vemos como la cámara sigue a un coche a través de la autopista, mientras escuchamos una música inquietante obra de ese genio de la composición de bandas sonoras llamado Henry Mancini, e instantes después Edwards nos ofrece un primer plano de una Lee Remick sonriente al volante, totalmente ajena a lo que se le avecinará, una sonrisa que simboliza la calma antes de la tormenta. Una vez finalizados los títulos de crédito, vemos como el automóvil ha llegado a su destino, y como la mujer aparca en el garaje de su casa(curiosamente vive en Twin Peaks, sic). Justo a continuación el ambiente se tensa, se oye un ruído y aparece una figura masculina amenazante surgiendo entre las sombras. Edwards filma al hombre y a la mujer en un primerísimo plano, cambiando el emplazamiento de la cámara varias veces a lo largo de la secuencia, y dando una lección de timing narrativo dominando plenamente los silencios y la atmósfera de una situación tan amenazante como ésa, en la que el hombre siniestro amenaza con asesinar a la mujer y a su hermana si no roba para él una cantidad de dinero del banco en el que ella trabaja.


A partir de ahí la película es un juego de persecución entre la policía y el chantajista, con la mujer situada enmedio de ambos tratando de salvar su vida y la de su hermana. Chantaje contra una mujer está plagada de inolvidables momentos, como el guiño a Psicosis con el acosador disfrazado de mujer anciana amenazando a nuestra protagonista en el aseo de señoras, o la escena del crimen en un taller de maniquís o el desenlace en un estadio deportivo, tantas veces imitados posteriormente. Es inevitable no destacar el enorme trabajo del operador de cámara Philip H. Lathrop, quien ofrece una espléndida fotografía en blanco y negro en la que las sombras son las grandes protagonistas, y entre las cuales se manejará como pez en el agua nuestro chantajista, y la enorme banda sonora de Henry Mancini, totalmente puesta al servicio de la historia, mostrando una vez más su enorme grandeza, esta vez en un género que al igual que le sucedía al propio Blake Edwards, no le era desconocido por su colaboración previa en la serie de televisión Peter Gunn.

Chantaje contra una mujer, o mejor dicho Experiment in terror(su título original) es una excelente muestra del género de intriga policíaca y que nos da a conocer una faceta de Blake Edwards mucho más ignota para el gran público.


Chantaje contra una mujer
Título original: Experiment in terror
Año: 1962
País: Estados Unidos
Intérpretes: Glenn Ford, Lee Remick, Stefanie Powers, Roy Poole, Ned Glass, Anita Loo, Patricia Huston, Gilbert Green, Clifton James, William Bryant
Guión: Gordon y Michael Gordon basado en su propia novela
Música: Henry Mancini
Fotografía: Philip H. Lathrop en blanco y negro
Productora: Columbia Pictures
Productor y Director: Blake Edwards
Otras películas de Blake Edwards en Travellings:

lunes, 26 de noviembre de 2007

Blake Edwards lejos de la comedia: Días de vino y rosas


Hay directores como Billy Wilder o Woody Allen que son más conocidos por sus incursiones en la comedia que por sus trabajos en otros géneros. Aunque sí bien es verdad Billy Wilder ha hecho incursiones en géneros diversos como el drama en Días sin huella o El gran carnaval; en el film noir (Perdición); en el musical (El Vals del emperador);el drama con matices de género negro ambientado en el mundo del cine(El crepúsculo de los dioses, Fedora), éstas empiezan a ser bastante conocidas y reinvindicadas; ésto también es así en menor medida en el caso de Woody Allen, que aunque son sus comedias lo único conocido por el gran público, sus dramas sí cuentan con un fuerte respaldo por parte del público más cinéfilo. Sin embargo, ésto no ocurre con Blake Edwards, en parte por méritos propios, ya que en los últimos años de su filmografía se ha especializado con bastante énfasis en la comedia. No obstante posee algunos títulos de índole más dramática a reivindicar como la película noir Chantaje contra una mujer o esta Días de vino y rosas que nos ocupa.


En ésta sigue la estela wilderiana abierta con Días sin huella , mostrándonos de nuevo el drama del alcohol . Aunque en este caso ahonde mucho más en la problemática y en las soluciones de lo que lo hacía Wilder, quien ya tuvo un enorme mérito al ser el primero que abordaba el tema del alcohol de forma seria en la historia del cine americano. Edwards además se sirve del actor wilderiano por excelencia , Jack Lemmon, quien demuestra un enorme talento también para el drama bordando el papel de una manera escalofriante. Pienso en concreto en la escena del invernadero buscando una botella perdida bajo la lluvia, absolutamente sobrecogedora o en sus incursiones en el hospital .

La película nos cuenta el proceso de alcoholización de una pareja interpretada por el citado Lemmon y por Lee Remick(Anatomía de un asesinato) ; y sus intentos por superar el problema con dispares resultados. Para ello Edwards expone la enfermedad con toda su crudeza logrando una atmósfera escalofriante y patética a la que también contribuye la excelente fotografía en blanco y negro de Philip H. Lathrop . Edwards, sin embargo, no olvida su trayectoria como director de comedia y utiliza hábilmente ese recurso para descargar un poco la tensión de la trama sin que perdamos en ningún momento de vista el horizonte dramático de lo que nos está narrando. Dos ejemplos de esas leves incursiones cómicas serían la larga secuencia muda en el ascensor que culmina con una bofetada de ella a él ante la atenta mirada del ascensorista; y sobre todo la enorme escena del apartamento de ella . El apartamento está repleto de cucharachas, que viven en absoluta armonía con los vecinos del inmueble. Ellos no las molestan y se supone que ellas tampoco. Sin embargo el personaje de Lemmon irrumpe con un insecticida y comienza a pulverizar siendo absolutamente delirante y absurda la reacción de todo el vecindario pidiendo por favor que se deje en paz a las cucarachas.

Aunque no me gusta hablar de los finales no puedo evitar hacerlo en esta ocasión e intentaré hacerlo sin destripar la película. Simplemente destacar el plano final de Lee Remick alejándose por la calle ante la mirada de Lemmon mientras se ve un letrero luminoso que se enciende y se apaga de forma intermitente en el que pone BAR, para luego pasar a ver la mirada de Lemmon a través de la ventana y seguir viendo el letrero de BAR . Me parece una inteligente forma de emplear una solución visual para expresar con una sola imagen toda la problemática de los personajes. En resumen, una película absolutamente recomendable que trata un drama humano ante el que nadie puede permanecer impasible.
Dias de vino y rosas(1962)
Título original: Days of wine and roses
Intérpretes: Jack Lemmon, Lee Remick, Charles Bickford, Alan Hewitt, Jack Klugman, Tom Palmer, Debbie Megowan,Maxine Stuart, Ken Lynch, Jack Albertson.
Música: Henry Mancini
Canción Days of wine and roses: Johnny Mercer(letra), Henry Mancini (música)
Fotografía: Philip H. Lathrop
Guión: J.P. Miller
Productor: Martin Manulis
Director: Blake Edwards