
El pasado 15 de diciembre nos dejó uno de los últimos bastiones del cine clásico, un mito de la comedia americana llamado Blake Edwards, que si bien realizó numerosas incursiones en otros géneros como el western, el thriller o el melodrama, siempre será recordado por sus comedias, bien junto a Peter Sellers, como El guateque(1968) o la larga serie de La Pantera Rosa(1964), que incluye secuelas como El nuevo caso del inspector Clousseau(1964), El regreso de la Pantera Rosa(1975), La Pantera Rosa ataca de nuevo(1976), La venganza de la Pantera Rosa(1978), Tras la pista de la Pantera Rosa(1982) o El hijo de la Pantera Rosa(esta última protagonizada por Roberto Benigni), o bien junto a su otro actor fetiche, Tony Curtis, con el que trabajó en cuatro ocasiones: El temible Mr.Cory(1956), Vacaciones sin novia(1958), Operación Pacífico(1959) o La carrera del siglo(1965). No obstante si alguna intérprete marcó su carrera y sobre todo su vida, ésa fue sin ningún género de dudas su esposa Julie Andrews, con la que trabajó en películas como La semilla del tamarindo(1973), 10, la mujer perfecta(1979), S.O.B(1980), Mis problemas con las mujeres(1983)(remake del clásico de François Truffaut, El amante del amor), ¡Así es la vida!(1986), y muy especialmente la maravillosa ¿Víctor o Victoria? (1981), de la que ya hablamos hace un tiempo por aquí.
Aunque la gran especialidad de Blake Edwards fue la comedia, como demuestran otras películas como Micki y Maud(1984), Cita a ciegas(1987), Una cana al aire(1989) o Una rubia muy dudosa(1991), estas dos últimas dando muestras de una cierta decadencia que en poco o nada recordaban al autor de ¿Víctor o Victoria?, también destacó por sus incursiones en otros géneros como el western, en el que nos regaló la amarga Dos hombres contra el Oeste(1971); el thriller con trasfondo noir, Chantaje contra una mujer(1962) o el drama más duro y descarnado, en el que nos dio una obra maestra del calibre de Días de vino y rosas(1962).


Sin embargo, y aunque en mi opinión no sea su mejor película, si hay un film que junto a la Pantera Rosa personifique la idea de icono dentro de la carrera de Blake Edwards, éste no es otro que Desayuno con diamantes. Audrey Hepburn, y ese clásico inmortal llamado Moon River compuesto por el gran Henry Mancini, consiguen transportarme siempre a un lugar mejor, a ese lugar en el que desde hace unas semanas está Blake Edwards, descansando para toda la eternidad.








