
Un grupo de soldados aparece frente a un fuerte en medio del desierto, y a pesar de ver a otros soldados apostados en sus puestos de combate no reciben respuesta . Uno de ellos se aventura a escalar el fuerte y penetrar en su estructura , al no recibir respuesta el comandante en jefe se dispone a entrar cuando ve una hoguera...
Este es el sugerente arranque de Beau Geste, la maravillosa película que el gran y olvidado William A.Wellman dirigió en 1939, en la que adaptaba la novela homónima de P.C.Wren y en la que nos contaba una historia de honor, de aventuras y sobre todo de amor entre hermanos. Una película que continua, después de su vigoroso y excitante arranque, con un largo flashback en el que retrocedemos a la infancia de los hermanos Geste, una infancia repleta de juegos y aventuras, de honor , de inocencia, en la que la caballerosidad y el espíritu romántico de aventuras presidía todos los sentimientos y todas las acciones. Una infancia en la que estos niños veían la guerra de un modo romántico e idealista.
La cinta tiene la enorme virtud de ser capaz de mostrar la guerra en ese paraíso idílico que es la infancia de forma entusiasta, para después ser capaz de mostrarnos a estos mismos personajes años después alistados en la legión extranjera, sufriendo la tiranía de un sargento despótico en un entorno hostil en el que sus sueños de infancia se desvanecen, pero no su lealtad a ellos mismos , y en el que comprueban las hostilidades y la crudeza de la guerra en una película sin concesiones que esconde a su vez un sutil mensaje antibelicista.
La película recuerda a la Batalla de las Termópilas que hemos podido revisar en este blog recientemente con los posts sobre 300 y Mort Cinder , ya que vemos a una compañia asediada en un fuerte en medio de África por un enemigo que les superaba tremendamente en número y ante el que sólo pueden hacer un alarde de ingenio y de coraje sin esperanzas de salir con vida.

Una película sobre el heroísmo, la traición, la lealtad a uno mismo , el honor, el amor a una mujer y a unos hermanos en el que William A. Wellman realiza un alarde de dirección tras la cámara siendo capaz de rodar el complejo guión de Robert Carson articulado en un arranque en tiempo presente , para mostranos un larguísimo flashback que es el cuerpo de la película, volviendo después al tiempo presente cerrando el flashback y ser aún capaz de hacer avanzar la historia y de seguir narrando donde otros simplemente plantarían el final. A su vez Wellman juega con el punto de vista , planteando la misma escena transcurrida en el presente desde el punto de vista del destacamento que llega al fuerte y desde el punto de vista del personaje de uno de los hermanos encarnado por Robert Prescott, en un ejercicio de orfebrería cinematográfica de primer orden del que se hablaría mucho más si estuviera firmado o bien por algún cineasta más mediático o bien por algún europeo, ya se sabe que estos ejercicios de clase cuando los hacen los europeos parece que los hayan hecho 20 veces en vez de una y mucho más si son franceses y se apellidan Godard.

Por supuesto no me quiero olvidar del excelente trabajo de Gary Cooper en la película, que no por ser práctica habitual en este icono del cine debe ser dejado de lado. Cooper consigue atrapar con su presencia y con su mirada a un espectador que se rinde ante él desde el primer fotograma en una película no demasiado conocida del cine clásico , de un director olvidado demasiado a menudo y que cuenta en su filmografía con títulos de enorme calidad como Alas, Más allá del Missouri, Ha nacido una estrella , The Ox-Bow incident o El rastro de la pantera entre otras muchas películas repletas de hallazgos.
Beau Geste
Título original: Beau Geste
País: Estados Unidos
Año: 1939
Intérpretes: Gary Cooper, Ray Milland, Robert Prescott, Susan Hayward, Brian Donleavy, Broderick Crawford, J. Carrol Naish, Albert Deker, Donald O'Connor, James Stephenson.
Guión: Robert Carson basado en la novela de P.C.Wren
Música: Alfred Newman
Fotografía: Theodor Sparkhul en Blanco y Negro
Productora: Paramount
Director: William A. Wellman