Mostrando entradas con la etiqueta robert duvall. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta robert duvall. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de marzo de 2010

Corazón rebelde




En el post anterior dedicado a la última propuesta de Clint Eastwood, Invictus, hablaba sobre la conveniencia de que las expectativas previas del espectador coincidieran con el resultado posterior, ya que de esa forma es muy probable que éste salga plenamente saciado del visionado. Unas elevadas expectativas pueden dar al traste con la más que posible satisfacción que se hubiera obtenido con un producto digno, al igual que el hecho de ir con una mentalidad puesta en listón bajo puede hacer que seamos capaces de disfrutar con el truño más infecto. En el caso de Corazón rebelde puedo decir que mis expectativas previas se han visto plenamente colmadas, ya que he encontrado exactamente lo que me esperaba: una película digna, entretenida, una excelente interpretación de Jeff Bridges, y sobre todo, country, mucho country.




La película de Scott Cooper, de la que también escribe el guión, adaptando la novela de Thomas Cobb, y que supone a su vez su debut en la dirección nos cuenta la historia de Bad Blake, un cantante de country alcohólico, cuya carrera transcurre entre actuaciones en tugurios de mala muerte perdidos en el seno de la América profunda, sin más aspiración que la de sobrevivir día a día, mientras va llegando su propia autodestrucción a base de tragos de whisky. Metido en esa rutina conocerá a una joven mujer(Maggie Gyllenhaal), madre de un hijo, en los que verá una posibilidad de redención.







Al leer la premisa argumental de Corazón rebelde resulta difícil no pensar en Gracias y favores, película dirigida por Bruce Beresford en 1985, en la que Robert Duvall interpretaba un cantante de country con problemas con el alcohol, y cuya vida experimenta un cambio al conocer a una viuda y su hijo. Incluso, la presencia de Robert Duvall en Corazón rebelde puede verse como un guiño a Gracias y favores cuando su personaje le dice al de Jeff Bridges que él también tuvo un problema con la bebida. En este sentido, Corazón rebelde es deudora de otras producciones similares en las que se nos mostraba la vida de un cantante de country con tendencia autodestructiva, o bien simplemente, con hechuras de perdedor, como pueden ser la mencionada Gracias y favores, o El aventurero de medianoche, dirigida por Clint Eastwood.



Corazón rebelde es, por tanto, el resultado de la aplicación de una fórmula, y esto no es en absoluto negativo cuando la fórmula funciona, como es el caso. Lamentablemente el doblaje español nos impide proclamar a los cuatro vientos y sin ningún tipo de tapujos, tal y como merecería Jeff Bridges, la excelencia de su interpretación, aún así y a riesgo de resultar osado, afirmo que Jeff Bridges realiza una actuación sobresaliente, y eso es algo que no era absolutamente fácil. El intérprete del boxeador derrotado de la magistral Fat City, dirigida por John Huston en el año 1972, vuelve una vez más a recorrer ante las cámaras los senderos de la derrota, que también recorriera, aunque en un registro radicalmente distinto en El gran Lebowski, y lo hace sin resultar tópico, aunque esto último realmente era lo más fácil, elevando con ello el nivel de una película que en manos de otro actor menos inspirado hubiera sido bastante inferior al resultado finalmente obtenido.





Jeff Bridges, a su vez, realiza una excelente interpretación de absolutamente todas las canciones que canta en el film, entre las que se encuentran las compuestas especialmente para la película por Stephen Bruton y T-Bone Burnett, y un pequeño puñado de clásicos del género, en las que demuestra ser un cantante country de primer nivel(si se dedicara a esto y tuviera su banda, compraría sus discos). Corazón rebelde es eminentemente Jeff Bridges, así de claro, aunque sería injusto no mencionar que se encuentra secundado muy correctamente por Robert Duvall, Maggie Gyllenhaal, y por Colin Farrell en el papel de Tommy Sweet, joven y triunfador cantante de country que empezó su carrera junto a a Bad Blake.





Hablaba al principio sobre expectativas, y es que Jeff Bridges se basta y se sobra para colmarlas por completo.



Corazón rebelde
País: Estados Unidos
Año: 2009
Título original: Crazy heart
Intérpretes: Jeff Bridges, Maggie Gyllenhaal, Robert Duvall, Colin Farrell, Tom Bower, James Keane, Beth Grant, Ryan Bingham, Rick Dial, Paul Herman, Brian Gleason.
Guión: Scott Cooper basado en la novela de Thomas Cobb
Fotografía: Barry Markowitz
Música: Stephen Bruton y T-Bone Burnett
Producción: Informant Media, Butcher's Run Films para Fox Serchlight Pictures
Productores: Robert Duvall, Rob Carliner, Judy Cairo,T-Bone Burnett y Scott Cooper
Director: Scott Cooper

miércoles, 20 de agosto de 2008

Network, un mundo implacable


Vivimos en un mundo en el que la televisión es la ventana a través de la cual ve el mundo la gran mayoría de la poblacion. Ellos se visten como dice la tele, comen lo que dice la caja tonta, escuchan la música que el electrodoméstico catódico les dicta , marca gilitono o tontitono y descárgate lo que nosotros queremos que tú te descargues, la única música que existe, porque , ohh, pequeño ciudadanito de a pie, la realidad es la tele . Si tienes algún problema con tu novia debes resolverlo como marca la telecomedia de moda, debes respirar como fulano, desfilar como mengano, todos títeres al servicio de la sociedad de consumo, y siguiendo las reglas que dicta una serie de mequetrefes que aparecen por la cajita del atontamiento con la única intención de que no pienses. Como bien decía el gran Frank Zappa : " el periodismo televisivo consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar para gente que no sabe leer". Esta es la cruda realidad que vivimos hoy en día, ésa es la televisión que tenemos, ¿verdad que sí Manu Sánchez?. Podía parecer ciencia ficción que nos imagináramos algo así en la España de finales de los 70 y principios de los 80, pero en Estados Unidos ya se vivían esas cosas , y Sidney Lumet supo retratarlas y adelantarse a ellas como nadie.

Network, un mundo implacable nos cuenta la historia de una cadena de televisión y de sus miserias internas. Sólo importa conseguir la audiencia a costa de lo que sea, si hay que financiar un grupo terrorista se financia, si hay que despedir a alguien se le despide, si tu programa estrella va perdiendo puntos se mata al presentador y punto, todo vale . Uno de los persnajes principales de Network es Howard Beale(Peter Finch), un locutor de informativos que como consecuencia de la pérdida de audiencia de su noticiario es despedido. En su última emisión anuncia que va a suicidarse , y a partir de ahí se convierte en una especie de profeta de las antenas.

La película tiene una serie de perlas como " Usted y otros 62 millones de americanos están escuchándome ahora. Porque menos del tres por ciento de ustedes leen libros. Porque menos del quince por ciento de ustedes lee periódicos. Porque la única verdad que ustedes conocen es la que se cuenta a través de la televisión. Justo ahora, existe una generación completa que nunca ha conocido nada que no salga del tubo de la televisión. Este tubo es el evangelio, la ultima revelación. Este tubo que puede fabricar o derribar Presidentes, Papas y Primeros ministros. Ese tubo que es la más terrible, la más maldita fuerza divina en un mundo global sin Dios. Y pobres de nosotros si alguna vez cae en manos de la gente equivocada ...¡Así que escúchenme! ¡Escúchenme! La televisión no es la verdad. La televisión es un maldito parque de atracciones. La televisión es un circo, un carnaval, una trouppe itinerante de acróbatas, cuentistas, bailarines, juglares, monstruos de barraca de feria, domadores de leones y jugadores de fútbol. Estamos en el negocio de matar el aburrimiento. Si quieren saber la verdad, acudan a Dios, acudan a sus gurús, búsquenla en ustedes mismos porque es en el único lugar donde van a encontrar la auténtica verdad. Pero amigos, nunca van a obtener ninguna verdad de nosotros. Nosotros les diremos cualquier cosa que quieran oír. ¡Nos encanta hacerlo! ...Nosotros le diremos cualquier mierda que quieran oír. Manejamos ilusiones, amigos. ¡Nada de ello es verdad! Pero ustedes sentados ahí día tras día, noche tras noche, gente de todas las edades, colores y credos – nosotros somos lo único que conocen...En el nombre de Dios, ustedes son la realidad. Nosotros somos ilusión. Así que apaguen sus televisores. Apáguenlos ahora. Apáguenlos y déjenlos apagados. Apáguenlos en medio de esta frase que les estoy dirigiendo ahora. ¡Apáguenlos!”


El personaje que interpreta Faye Dunaway representa fielmente ese nuevo tipo de gente engendrada por la televisión, que únicamente vive en pos de índices de audiencia, de rankings, de estadísticas, de puntos, pero que es absolutamente incapaz de tener una relación madura y seria porque su alma está vacía y hueca. En ese sentido resulta muy interesante el contrapunto que ejerce el personaje interpretado por William Holden, mucho más maduro en cuanto a edad, y también en cuanto a vivencias, alguien que se está retirando del medio televisivo, de un medio que sí tenía algo de decencia cuando trabajaba en él. Ambas generaciones se encuentran, se atraen y se repelen una vez acabada la fascinación inicial, la vida choca contra los guiones del medio televisivo, ya que ambas no pueden subsistir. Woody Allen decía que la realidad no imita al arte, sino a la mala televisión. Ése es nuestro mundo, ése es nuestro entorno, y no hay más que ver la programación cultural de nuestra televisión pública, ésa que pagamos todos con nuestros impuestos , para ver que Orwell, Huxley y Bradbury tenían razón. 1984 está entre nosotros amigos, hace tiempo que llegó y para quedarse.


Network, un mundo implacable
País: Estados Unidos
Título original: Network
Año: 1976
Intérpretes: William Holden, Faye Dunaway, Peter Finch, Robert Duvall, Beatrice Straight, Wesley Addy, Ned Beatty, Arthur Burghardt, Bill Burrows, Jordan Charney, Kathy Cronkite
Guión: Paddy Chayefsky
Fotografía: Owen Roizman
Música: Elliot Lawrence
Productora: 20th Century Fox
Director: Sidney Lumet

jueves, 31 de julio de 2008

Los aristócratas del crimen


Sam Peckinpah es un muy interesante director , como todos sabemos, autor de películas de gran calidad como Duelo en la alta sierra(1961), Mayor Dundee(1964), Grupo salvaje(1969), Perros de paja(1971), La huída(1972) o Pat Garrett y Billy the kid(1973). Es por este motivo por el que tenía una gran expectación desde hacía tiempo por ver esta película, traducida aquí en España con en el inmejorable título de Los aristócratas del crimen.

La película arranca de forma brillante y presenta un argumento absolutamente prometedor : los personajes de Robert Duvall y James Caan trabajan para una división secreta de la CIA especializada en proteger espías y desertores que desean cambiar de bando. La cinta arranca de manera ágil y absorbente , con unas interpretaciones magistrales de James Caan y Robert Duvall en las que se ve de manera espléndida la amistad que une a ambos personajes. Esto último hace que la traición de Duvall disparando a su amigo dejándolo incapacitado sea todavía más sorprendente e impactante.


Los aristócratas del crimen , a partir de este momento nos muestra la rehabilitación del personaje de James Caan y su posterior reinserción en la división en la que trabajaba siéndole encargada una misión para la que creará un equipo de tres personas, él mismo y los personajes interpretados por Burt Young(el inolvidable amigo de Rocky) y Bo Hopkins, los cuales deberán proteger a unos orientales que desean volver a su país. A partir de aquí la película se convierte en algo absolutamente delirante sin pies ni cabeza, pero eso sí, absolutamente divertido , convirtiendo a Los aristócratas del crimen en una comedia con espías que no tiene desperdicio.

Los personajes acaban situados en un barco esperando el ataque de los hombres que dirige el personaje interpretado por Robert Duvall. James Caan y Burt Young están en el barco con los orientales y Bo Hopkins está apostado en el exterior con un rifle. Esta situación generará momentos impagables en los que las risas están garantizadas. Nuestros héroes deben proteger a un padre y sus dos hijos: un chico de unos 20 y algo y una adolescente. Pues bien, le ofrecen armas al chaval y éste les replica " yo no necesito armas"; al oír esto te planteas que el chaval será un arma viviente en el más puro estilo del Puño de hierro de la Marvel , pero cuando ves que el máquina es el primero en caer , y además en dos golpes, pues como que a lo mejor sí necesitaba las armas el chaval. Otro momento impagable es cuando la adolescente se viste totalmente de negro y se dispone a salir al exterior soltando la impactante frase" voy a utilizar la noche". Sí, vas a utilizar la noche saliendo corriendo por la puerta principal a pecho descubierto, increíble, jeje, pero lo más increíble es que teniendo walkie talkies para avisar al tirador que tienen apostado fuera , lo que hacen es comunicarse con él a grito pelao: " no tires, que es la chica"en un alarde de discrección sin precedentes , por supuesto lo importante es no revelar tu situación a tu enemigo , que tampoco es cuestión de darle ventajas, jeje.


Esta brillante comedia todavía da momentos desternillantes , como cuando Robert Duvall exclama" lo difícil no será encontrarle , lo difícil será superar sus defensas". Pero, ¿qué defensas?, ¿salir corriendo a pecho descubierto?, ¿gritar para que todos te oigan?, en fin, delirante. Eso sí, esto no es nada comparado con lo que tiene que llegar, una lucha cuerpo a cuerpo de James Caan cojo y el amigo gordo de Rocky contra un montón de ninjas a los que humillan en la lucha cuerpo a cuerpo, en unas secuencias en las que es imposible permanecer impasible sin revolcarte de la risa en el sofá de tu casa.

La película trata de explotar la ambigüedad de los dos bandos y la corrupción de las altas esferas, un poco como Ed Brubaker hizo después en el maravilloso cómic Sleeper, pero sin llegar ni de lejos a la profundidad que demostraría Brubaker décadas después.

Una comedia delirante, sin pretensiones de serlo, que empieza como una película seria pero que acaba como el rosario de la aurora, totalmente ideal para ver con colegas y echar cuatro risas, pero que se encuentra muy lejos de las cimas que todos le conocemos a Sam Peckinpah.

Los aristócratas del crimen
Título original: The killer elite
País: Estados Unidos
Año: 1975
Intérpretes: James Caan, Robert Duvall, Burt Young, Bo Hopkins, Arthur Hill, Gil Young, Mako, Helmut Dantine
Distribuidora: 20th Century Fox
Guión: Stirling Silliphant y Marc Norman
Música: Jerry Fielding
Fotografía: Phillip H. Lathrop
Productores: Martin Baum y Arthur Lewis
Director: Sam Peckinpah