
Mi tío Jacinto es una película española bastante desconocida por el gran público que merece una reivindicación inmediata. Los clásicos del cine español son sin duda la gran asignatura pendiente no sólo para cualquier espectador en general, sino también para muchos cinéfilos, entre los que me incluyo, que rara vez, en lo que al cine español se refiere, vamos más allá de Berlanga, Saura y Almodóvar, cuando hay directores y películas que merecerían ser reivindicados a la voz de ya.

Uno de esos directores es el húngaro afincado en España, Ladislao Vajda. Director que realizó películas en su Hungría natal, antes de exiliarse y viajar por Europa , llegando a rodar en Italia y en Portugal antes de su llegada a España y su posterior nacionalización en el año 1952. Suyas son algunas de las mejores películas de la historia del cine español , entre las que destacarían poderosamente trabajos como Carne de horca(1953), Marcelino pan y vino(1954), Tarde de toros(1955), Un ángel pasó por Brooklyn(1957) o la película que nos ocupa, Mi tío Jacinto.
Mi tío Jacinto es una película que entronca claramente con el neorrealismo italiano y muy especialmente con el clásico de Vittorio De Sica, Ladrón de bicicletas. La película nos cuenta como Jacinto, un novillero retirado que vive en la indigencia y en unas condiciones insalubres recibe una carta en la que se le ofrece por error trabajar como torero en una charlotada del tipo de los espectáculos cómicos de El Bombero Torero, por poner un ejemplo. Jacinto, vive con su sobrino Pepote, un niño de corta edad , magníficamente interpretado por el niño prodigio del cine español Pablito Calvo, que le admira y que a su vez también quiere seguir sus pasos en el mundo de la tauromaquia. Jacinto necesita comprar un traje de luces para torear esa noche, faena por la que percibirá una cantidad de dinero importante, lo suficiente para salir momentáneamente de la situación de miseria en la que está sumido. Sin embargo, para poder trabajar de torero necesitará 200 pesetas que no tiene , ésa será la anécdota de la película, la búsqueda desesperada y contrarreloj de esas 200 pesetas con las que podrá comprar el traje que le permitirá trabajar . Si en Ladrón de bicicletas teníamos una bicicleta como instrumento indispensable para poder trabajar, y sin la cual el protagonista estaba perdido , en Mi tío Jacinto, el objeto que desempeñaría la misma función sería ese traje de luces que es preciso conseguir cueste lo que cueste.

La búsqueda del traje de luces es una excusa para mostrarnos la realidad social de la época, una España deprimida en la que la picaresca y los timadores se dan la mano. En la que la venta ilegal y ambulante de relojes, la venta de guías, la recogida de colillas del suelo, cualquier método en definitiva es válido para ganarse el pan en unos tiempos absolutamente difíciles.
Una película dura, pero que consigue el difícil logro de aunar la dureza de la situación social con la ternura , y en la que la derrota de la propia dignidad y la necesidad de supervivencia de los personajes se dan la mano a lo largo de toda la película y muy especialmente en su final. Un final agridulce que por supuesto no vamos a desvelar aquí. Harán muy bien si se acercan a este clásico de nuestro cine, no les defraudará.
Mi tío Jacinto
País: España
Año: 1956
Intérpretes: Pablito Calvo, Antonio Vico, José Marco Davó, José Isbert, Pastora Peña, Juan Calvo, Miguel Gila, Mariano Azaña, Luis Sánchez Pollack "Tip",
Guión: Ladislao Vajda, José Santugini, Gian Luigi Rondi, Andrés Lazslo y Max Korner
Música: Roman Vlad
Fotografía: Heinrich Garner en blanco y negro
Director: Ladislao Vajda