
DC Comics suele publicar en la línea Otros Mundos, historias paralelas de sus personajes estrella, totalmente alejadas de la continuidad normal. De esta forma pueden permitirse narrar aventuras acontecidas en el futuro, en realidades paralelas o bien llevar , como en este caso, a un personaje como Batman al siglo XIX para enfrentarse a Jack El Destripador.
El guión de Brian Augustyn situa a Bruce Wayne recién llegado de Europa de estudiar con el doctor Sigmund Freud. Allí ha tenido noticia de los crímenes de Jack El Destripador, pero apenas les había prestado atención, sin embargo pronto lamentará no haberlo hecho ya que la plaga criminal que asoló Londres ha encontrado acomodo en Gotham City.

Este relato de Augustyn y Mignola nos muestra un Batman primerizo, en el inicio de su carrera siguiendo el ejemplo de las historias que forman la serie Leyendas de Batman , con la particularidad dicha anteriormente de situar al personaje en el siglo XIX. Al igual que ocurre en las aventuras del personaje ubicadas en el Universo DC convencional, Batman es temido y visto como una amenaza tanto por la policía local como por los propios criminales, incluso más si cabe que en sus aventuras dentro de la continuidad DC, ya que el mayor componente de superstición existente en la sociedad decimonónica propicia que se le vea con un mayor fanatismo.
La policía encontrará en la mansión de Bruce Wayne el cuchillo con el que Jack mata a sus víctimas, eso y sus injustificadas salidas nocturnas le harán ser detenido y acusado de los crímenes cometidos por Jack. La historia está narrada en primera persona con dos narradores muy diferenciados, y estos obviamente son los dos antagonistas de la historia, Bruce Wayne/Batman y Jack El Destripador. El guión de Brian Augustyn es muy eficaz y respetuoso tanto con el personaje real(Jack) como con el personaje de ficción(Batman) , y consigue integrar de manera muy eficaz ambos mundos sin que nada quede forzado.
Pero si el guión de Brian Augustyn es bastante eficaz y correcto, el trabajo de Mike Mignola con el dibujo y de P. Craig Russell entintando los lápices del primero recrea de manera perfecta esa atmósfera victoriana que precisaba esta obra, al mismo tiempo que atrapan al lector en una niebla fantasmal, mostrando ambos una vez más que son dos de los mejores dibujantes del cómic americano. Mike Mignola es un narrador espléndido, y P. Craig Russell no sólo es un gran narrador, sino un orfebre de la ilustración, como bien demuestra en sus trabajos como dibujante completo, tales como sus adaptaciones de óperas al cómic.
Un tebeo de calidad, que Planeta haría muy bien en reeditar, ya que sólo se encuentra en la edición que publicó Norma hace ya bastantes años.