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jueves, 1 de abril de 2010

El Faro de Paco Roca

La instauración, hace tres años, del Premio Nacional del Cómic, ha supuesto, aunque haya "intelectuales" como Vicente Molina Foix que vociferen burdamente lo contrario, un necesario, aunque todavía insuficiente impulso al cómic español, que puede cifrarse en dos cuestiones fundamentales: la primera sería, indudablemente, la dotación metálica, que permite a sus ganadores sacar algo de dinero de su trabajo, algo que en el caso de nuestra pequeña industria, por llamarla de alguna forma, y siendo quizás excesivamente generosos, es todo un logro, aparte también de la subida de ventas que un premio así obviamente genera; y la segunda, evidentemente relacionada con dichas ventas, es que dicho premio permite que lectores que hasta el momento no se habían acercado al cómic español lo hagan picados por la curiosidad, no sólo de leer algunas de las obras galardonadas como Arrugas de Paco Roca, o Las serpientes ciegas de Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí, sino también otras como Endurance de Luis Bustos, La guerra del profesor Bertenev de Alfonso Zapico, o Las calles de arena y El Faro del propio Paco Roca, tal y como ha sido mi caso.


El Faro nos cuenta la historia de Francisco, un joven carabinero republicano de 17 años que intenta cruzar la frontera francesa para huir del fascismo. En el transcurso de su huida acaba en un faro perdido, al cuidado de Telmo, un viejo farero que vive , esperando una lámpara del Gobierno para poder hacer funcionar de nuevo su faro, entre sueños de viajes lejanos, fantasías de piratas y de mares, salidos de mágicas narraciones literarias, como La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, Moby Dick de Hermann Mellville o El faro del fin del mundo de J.Verne. Pasados los días surge una profunda amistad entre Telmo y Francisco que demostrará al segundo que los sueños y las ilusiones son necesarios tanto para afrontar la vida, como para escapar de una realidad atroz y mezquina. Viajar a Laputa como Gulliver, encontrar tesoros, luchar contra Long John Silver, surcar los mares, en definitiva, entender la vida como una aventura, sin perder esa ilusión con la que nacemos, y que demasiado a menudo a lo largo de la Historia muchos han intentado hacernos olvidar que en algún momento la tuvimos, es lo que a mi juicio transmite esta obra de Paco Roca, quien, ya entonces se mostraba, como lo que es: un narrador como la copa de un pino, capaz de emocionar con tan solo un par de trazos, con un dibujo sencillo, poco espectacular, pero que esconde una enorme capacidad para contar historias en imágenes, que muchos para sí querrían, como bien siguió demostrando en las posteriores Arrugas y Las calles de arena.

El Faro, es un tebeo sencillo, cercano, y no por ello carente de profundidad, exactamente igual que el propio Paco Roca en el trato personal, tal y como he tenido oportunidad de comprobar de primera mano en las recientes jornadas de Unicomic, tanto en la charla que dio junto a Álvaro Pons, Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí, como en la sesión de firmas y dibujos dedicados que siguió después de la mencionada charla. En ese sentido,otro tanto de lo mismo se puede decir de los autores de Las serpientes ciegas, pero de eso les hablaré en una próxima entrega.

El Faro
Paco Roca(guión y dibujo)
Formato: cartoné
Páginas:54
Editorial: Astiberri
Precio: 11€

jueves, 8 de mayo de 2008

Arrugas de Paco Roca


La primera sensación que se puede tener al ojear las páginas de Arrugas es la de que nos tratamos ante una obra inofensiva por la simplicidad de los dibujos de Paco Roca, pero en cuanto uno se sienta y procede a la lectura del tomo llega una sensación de haber recibido un puñetazo en el estómago y una patada en el corazón.

Arrugas nos cuenta la historia de Emilio, un hombre en el ocaso de vida que padece la enfermedad de Alzheimer. Su hijo ante la imposibilidad de afrontar el problema opta por ingresarle en una residencia , y es ése el escenario en el que transcurre toda la obra. Una obra en el que se muestra de una forma cruda y sin ningún tipo de concesión a la galería de la lágrima fácil , el drama de unas personas que no tienen otra cosa que hacer que esperar a la muerte en una rutina tediosa que se repite sin cesar y en la que los días se confunden, de los cuales no cabe esperar otra cosa que la hora de la siguiente comida , una comida más antes de que llegue la muerte.

Paco Roca nos ofrece una obra sin textos de apoyo , y sin grandes artificios en cuanto a encuadres arriesgados o experimentaciones en el diseño de página, únicamente el drama de unos seres humanos en el ocaso de su existencia que Roca resuelve de forma admirable intercalando la cruda y dura realidad, con los recuerdos residuales de estas personas, los cuales se confunden con el momento presente. Este es el caso del matrimonio formado por Dolores y Modesto, este último aquejado de Alzheimmer al igual que Emilio, en el que los recuerdos infantiles de cuando se conocieron aparecen con frecuencia en la mente de Modesto. Este personaje es usado por Roca para mostrar el camino que le espera al personaje principal de Emilio cuando su enfermedad presente un estado más avanzado.

Es igualmente admirable la espléndida utilización de la elipsis por parte de Roca en los momentos más crudos de la obra , destacando el uso de páginas en blanco para mostrar el vacío en la mente de Emilio, y también la utilización del tren como metáfora del último viaje que estas personas deben recorrer hacia ninguna parte, hacia ese vacío que a todos nos espera y que afortunadamente vemos más lejano por nuestra propia juventud, efímero tesoro que nos abandonará para finalmente llegar a este final oscuro y lúgubre que les espera a nuestros protagonistas. He de confesar que con la lectura de este cómic he sentido miedo, auténtico pánico ante la posibilidad de acabar así algún día , y sobre todo verdadero pavor ante la perspectiva de que eso les pase a mis padres. A su vez me ha hecho plantearme el sentido de todo lo vivido una vez se llega a esa antesala del olvido, del olvido de ese mundo que jamás sabrá que has existido, y del olvido de la propia vida vivida. Ante todo esto sólo cabe ver Sopa de ganso, tal y como hacía Woody Allen en Hannah y sus hermanas con la esperanza de llegar a la conclusión de que lo único que podemos hacer mientras llega ese fatídico momento es disfrutar de cada momento lo máximo que se pueda , y vivir una vida lo más plena posible.

Como podéis ver un cómic duro, una excelente obra en la que la ternura y la dureza se dan la mano de manera indisoluble , con unos dibujos aparentemente inocentes que esconden tras de sí una de las historias más terroríficas que recuerdo; un terror que puede llegar a ser real en cualquier momento.

Arrugas
Paco Roca(guión, dibujo y color)
Formato: cartoné
Páginas: 104
Editorial: Astiberri
Precio: 15€

PARA MI ABUELO, FALLECIDO HACE CUATRO AÑOS, Y PARA MI ABUELA QUE AÚN VIVE.