sábado, 21 de mayo de 2011

Cisne negro(de nuevo la reseña íntegra)

Nuestra cultura de raigambre judeocristiana está marcada por la idea bíblica del bien y del mal, por el antagonismo entre ambas fuerzas, y también por la creencia insuflada y formada a través de los medios de comunicación que subyugan nuestra vida diaria de que ésta puede explicarse en términos de blanco y negro, de Coca Cola y Pepsi, de PSOE y PP, de Real Madrid y Barça, obviando por completo la imprescindible paleta de grises totalmente imprescindible para aprehender el mundo que nos rodea. Robert Louis Stevenson en su inmortal clásico El extraño caso del doctor Jekyll y Mr.Hyde nos decía"Cada día, y con ayuda de los dos aspectos de mi inteligencia, el moral y el intelectual, me acercaba más a esa verdad cuyo descubrimiento parcial me ha llevado a este terrible naufragio y que consiste en que el hombre no es uno, sino dos. Y digo dos porque mis conocimientos no han ido más allá de este punto. Otros vendrán después, otros que me sobrepasarán en conocimientos, y me atrevo a predecir que al fin el hombre será tenido y reconocido como un conglomerado de personalidades diversas, discrepantes e independientes". Stevenson nos decía que éramos dos dentro de uno, e incluso que podríamos ser muchos más. Arrojo-timidez, humor-seriedad, clemencia-crueldad, arrogancia-inseguridad, todo eso y mucho más somos dependiendo del momento y de las experiencias que hayamos vivido.

Robert Louis Stevenson sabía esto, y Tchaikovski también cuando compuso su mítico ballet El lago de los cisnes. En él el autor bucea entre el amor y la magia para mostrarnos la eterna lucha entre el bien y el mal, o lo que es lo mismo entre ese cisne blanco y/o negro que todos somos. A su vez, el ballet, por su propia naturaleza es un arte en el que el dolor y la perfección van indisolublemente unidos, siendo esta segunda una consecuencia del enorme sacrificio que supone el primero, un arte, en definitiva que tiene muchísimo de ascetismo o incluso de misticismo medieval. Dedos encallecidos y desgastados, huesos dislocados, tobillos torcidos, cuerpos llevados al límite de su flexibilidad y su resistencia, todo ello, para conseguir la perfección y la belleza.


Cisne negro nos cuenta la historia de una joven bailarina llamada Nina(Natalie Portman), que ha conseguido el papel protagonista en la representación de El lago de los cisnes que va a realizar la compañía de la que forma parte. Su excelente técnica la hace totalmente idónea para el papel del cisne blanco, pero a su vez su extrema candidez e infantil inocencia dificultan su interpretación del papel del cisne negro. A partir de ahí deberá llevar un camino de introspección y de autodescubrimiento, auspiciado por el director del ballet, Thomas Leroy(Vincent Cassel), o en otras palabras, aprender a sentir.




El excelente film de Darren Aronofsky es un ejercicio de metaballet, en el que confluyen la vida y la obra, la fría técnica y el cálido sentimiento, y en el que su director consigue mezclar sabiamente la realidad y la paranoia del personaje protagonista magistralmente interpretado por una inconmensurable Natalie Portman, valiéndose de una parafernalia propia del cine de terror en la que podemos ver cómo cada uno de los objetos se convierte en un arma potencial: los espejos rotos, las limas para las uñas....,a su vez la propia madre del personaje protagonista, interpretada por Barbara Hershey ejerce una influencia totalmente represora y absolutamente castradora sobre su propia hija, la cual vive en una habitación rodeada de peluches, viejos amigos de la infancia que ejercen de guardianes de la prisión emocional en la que vive. El autor de Requiem por un sueño camina durante toda la película sobre un fino alambre al igual que lo haría un experto funambulista consiguiendo sacar adelante de manera brillante una arriesgadísima película que en manos de cualquier otro cineasta mucho menos dotado hubiera caído en el más absoluto de los ridículos.

Pasión, desolación, dolor, alegría y emoción; un recorrido pesadillesco absolutamente fascinante por la psique del ser humano, que revela que efectivamente somos más de uno, y es que si Robert Louis Stevenson y Tchaikovski lo sabían, Natalie Portman y Darren Aronofsky también lo saben.



Cisne negro
Año:2010
País: Estados Unidos
Título original: Black Swan
Intérpretes: Natalie Portman, Vincent Cassel, Mila Kunis, Barbara Hershey, Winona Ryder, Benjamin Millepied, Ksenia Solo, Kristina Anapau, Janet Montgomery, Marcia Jean Kurtz
Guión: Mark Heyman, Andres Heinz y John J.McLaughlin, según un argumento de Andres Heinz
Fotografía: Matthew Libatique
Música: Clint Mansell
Productores: Scott Franklin, Mike Medavoy, Arnold Messer y Brian Oliver
Director: Darren Aronofsky


Milagrosamente la reseña ha vuelto a aparecer de la nada. Pequeños milagros