lunes, 15 de marzo de 2010

Invictus

La disfunción existente entre las pretensiones y los resultados que un artista obtiene con la creación de su obra, y entre las expectativas con las que un espectador ve por primera vez una película y la posible satisfacción con la que salga después de su visionado, provocan en muchas ocasiones conflictos, de difícil resolución, entre artista, obra y público. En ocasiones la leyenda de una mítica obra maestra de la historia del cine provocan que cuando accedemos por primera vez a ella(se me ocurre el ejemplo de Ciudadano Kane), el brillo de la leyenda eclipsa las propias virtudes reales que la han hecho grande, ya que la leyenda y la mística personal que todos sentimos por determinadas películas surge a raíz del amor ganado a pulso por múltiples visionados y sobre todo ante la falta de expectativas que pueden ser como árboles que nos impidan ver el bosque. A su vez un autor puede conseguir muchísimo más con una obra aparentemente menos ambiciosa, y bordear el despeñamiento artístico con una película de mayores pretensiones; las dos últimas películas de Clint Eastwood: Gran Torino e Invictus ejemplifican a la perfección esta posibilidad.

Si en Gran Torino, Eastwood, conseguía con una película de aire modesto, de bajo presupuesto, sin grandes estrellas(salvo él mismo, que por cierto no cobra por actuar), y con actores amateurs, hablarnos de la vida y la muerte, de la soledad, de la redención, y al mismo tiempo divertir a la audiencia con una película que combinaba magistralmente comedia y drama, y que era una también una subversión del personaje de Harry Callahan y una forma de darle una muerte artística tal y como hiciera David Bowie muchos años antes, con su personaje Ziggy Stardust; en Invictus, Eastwood da la sensación de quedarse a medio camino entre una producción destinada a cegar al espectador con el brillo mesiánico de la figura de Nelson Mandela, y una película de género deportivo, obteniendo resultados muy desiguales en ambas facetas.


La sensación que me provoca el Clint Eastwood de Invictus es la de la timidez propia de alguien que tiene un gran personaje entre manos, y una situación político-social extremadamente compleja, y no se atreve a sacarle todo el partido posible, pero a su vez quizás da por sentado que el espectador conoce la historia de Sudáfrica y deja demasiadas cosas elípticas, como por ejemplo el conflicto entre blancos y negros, que todos sabemos que ha existido y existe, pero que Eastwood lo suaviza hasta el extremo de que apenas lo vislumbremos en algunos pequeños momentos del film, como por ejemplo en el magistral plano que inaugura la cinta, en el que vemos a unos blancos entrenando en un campo con todas las comodidades, para a continuación, y con tan sólo un ligero travelling, mostrarnos a unos negros practicando deporte en un descampado infecto; en la reunión del comité de deportes para prohibir el equipo de Rugby de Sudáfrica por considerarlo un símbolo de la dominación blanca; o en el primer encuentro entre los guardaespaldas de ambas razas, encargados de proteger al presidente Mandela.




Invictus se asienta en su totalidad en el personaje de Nelson Mandela, interpretado de forma aparentemente magnífica(no osaré opinar sobre la interpretación de un actor cuyo trabajo veo doblado) por un Morgan Freeman que parece haber nacido para interpretar este papel, y por la organización de una Copa del Mundo de Rugby que ayudará, como siempre suele ser habitual cuando hablamos del opio del pueblo, a unir una nación, aunque sea sólo sea, como bien decía David Bowie en su inmortal Heroes, durante un día; y es cuando el partido de Rugby le roba el protagonismo a Mandela, o en definitiva en el momento en el que la épica le roba el protagonismo al brillo cegador de índole mesiánica, cuando Clint Eastwood acude, cual séptimo de caballería, al rescate de su propia película, consiguiendo salvar los muebles y que este espectador(no puedo hablar por el resto de la audiencia) saliera medianamente satisfecho de la proyección de este Eastwood menor, que aún así posee más épica de la que nunca ha tenido, tiene o tendrá ninguna película de Fernando Trueba, aunque la simple y sacrílega comparación entre ambos suponga insultar a Eastwood y alabar a Trueba, y no considero, sinceramente que el realizador de Bird y El fuera de la ley sea digno del insulto, ni que el perpetrador de Sal gorda y Sé infiel y no mires con quien lo sea de la alabanza.




Invictus es, en definitiva, una producción correcta, que me hizo bostezar en algunos instantes, cegado por el brillo de un Mandela excesivo, y que me ganó para la causa en el momento en el que pude quitarme las gafas de sol que me protegían del resplandor cegador, y ver un partido de Rugby en el que se jugaba el futuro de una nación, y en cuya filmación Eastwood demuestra, como los más grandes deportistas, que hay momentos en los que el talento no aparece de forma tan brillante como en ocasiones anteriores, pero al menos, el oficio y el saber hacer, el conocimiento de la profesión de director de cine, puede y debe asegurar unos mínimos de calidad superiores a la media, en unos tiempos cinematográficos en los que el oficio y el talento brillan por su ausencia.




Invictus
Año: 2009
País: Estados Unidos
Título original: Invictus
Intérpretes: Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kogoroge, Patrick Mokofeng, Matt Stern, Julian Lewis Jones, Adjoa Andoh, Marguerite Wheatley, Leleti Khumalo, Patrick Lyster, Penny Downie
Guión: Anthony Peckham basado en la novela de John Cardin
Fotografía: Tom Stern
Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens
Producción: Warner Bros Pictures, Spyglass Entertainment, Revelations Entertainment, Mace Nuefeld Productions, Malpaso Productions
Productores: Robert Lorenz, Lori McCreary, Mace Neufeld, Clint Eastwood
Director: Clint Eastwood


12 comentarios:

desconvencida dijo...

Estupenda crítica, Jaime Sirvent, lo que dices se confirma más aún al leer el libro en el que se basa la película, "El factor humano", una magnífica obra cuya adaptación le ha venido grande a Eastwood o quizás lo que haya ocurrido es que, al centrarse sólo en un episodio concreto del mismo no se haya entendido el conjunto por falta de antecedentes necesarios...

David dijo...

Ja,ja,ja.
Jo! Jaime, cómo las sueltas. Vas leyendo una aparente crítica inocente y de repente, zas! "la épica".
En fin...
A mí me gustó. No tanto como Gran Torino, pero sí, correcta. Al contrario que a ti, me gustó más la parte "mesiánica" que la "deportiva". Y sí, muy sutilmente muestra la relación blancos-negros (los momentos que dices) y hay algunos que parecen de anuncio Coca Cola (al mundo entero quiero ver... como el niño escuchando la radio frente al coche de los "polis" (que ya sabemos lo que eran))... Pero lo acepto porque Clint hace una peli de good-felling, casi cogiendo el aire de Capra, una peli sobre perdón, comprensión, aceptación... En la que tal vez no tiene sentido recrearse en las "miserias" que acompañaban al conflicto blancos-negros.
Una reseña muy maja.
Un abrazo.

jose luis povo dijo...

Te agradezco esta crítica sobre una película que dudba si ir a ver o no. Me has despejado las dudas, pues creía que la peli iba sobre la lucha de Nelson Mandela contra el apartheid, y si me dices que despacha el apartheid con tres escenas y trata sobre un partido de rugby, ya está todo dicho para algoien comno yo, a quien no le interesa un pimiento el deporte.Es una pena, pues soy fan del doblador de Morgan Freeman, pero bueno, ya le escucharé en otra ocasión. Saludos!

Jaime Sirvent dijo...

Desconvencida, lo deduje después de ver el post que le dedicaste al libro, y bueno, aunque no he leído el libro, y por lo tanto no puedo opinar, la sensación que da es que Eastwood se queda a medio camino. Me da la sensación de que Clint Eastwood presupone que el público sabe TODO lo que ha pasado en Sudáfrica, y francamente me parece mucho suponer, de hecho yo soy el primero que ignora muchas cosas, saludos.

Jaime Sirvent dijo...

David, a mí en conjunto me gustó, correcta como tú dices, pero muy lejos de otras propuestas de Eastwood que todos sabemos cuales son. A mí el momento del niño con los "polis" me pareció una tomadura de pelo, porque yo al verlo con una mochila y metiendo la mano en ella pensé que llevaba una bomba, y luego como bien dices quizás un excesivo buenrollismo entre los "polis" y el niño. De todas maneras en conjunto la peli es muy correcta, y está por encima de la media de lo que solemos ver en las carteleras españolas, saludos.

Rafael De Gea dijo...

Hola vuelve a linkearme esta noche me han borrado el blog otra vez,menos mal que tenia copia de seguridad,yo ya te he linkeado como antes,un saludo..

http://tusorejas.blogspot.com/

J.A.Rubio dijo...

No es el mejor trabajo de Eastwood, pero si mucho más correcto que otros muchos.
Lo único que no me acaba de convencer es el exceso almibarado de la mayoría de personajes, Mandela incluido.

Jaime Sirvent dijo...

Rafael, muy bien, te enlazo lo antes que pueda.

J.A.Rubio, es eso, simplemente correcta y ya está, no es de lo mejor de Eastwood, saludos.

Mo Sweat dijo...

Interesante crítica, Jaime. Me has bajado un poco del pedestal una película que sin haberla visto aun ya ponía por las nubes... no en vano considero a Clint como uno de los mejores (si no el mejor) directores de la actualidad y a Morgan uno de los mejores (si no el mejor) actores. De todos modos una película de Clint siempre aporta algo positivo... igual que una de Trueb... ejem... lo dejo...

Saludos.

Jaime Sirvent dijo...

Mo, la peli es correcta y merece un visionado sin duda alguna, e incluso quizás más de uno a lo largo de los años, pero no te esperes un Sin perdón, un Million dollar baby, un Mystic river o un Bird por citar unos ejemplos de algunas de las grandes de Clint Eastwood,...eso sí, tampoco es la peor de su filmografía. Es perfectamente disfrutable si no llevas unas expectativas muy elevadas, la película tiene su calidad.

Totalmente de acuerdo en lo que dices tanto de Clint Eastwood como de Morgan Freeman, saludos.

Onetwothree dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que dices, aunque yo creo que no es exactamente que le haya venido grande a Eastwood me parece que el estudio quería una cosa y es lo que tanto en guión como detrás de la cámara se ha querido mostrar.

Además, a mí me pareció que intentó mezclar demasiadas cosas y se notaba que era un encargo con cierto tipo de directrices.

Técnicamente me parece muy buena, haciendo algunas apuestas en cuanto a planos bastante atrevida para lo que es Clint y la foto muy buena tanto por los paisajes de Sudáfrica como por cierta escena "nocturna".

Quizás porque me gusta el rugby le daría un punto más :D

Buena crítica amigo.

Jaime Sirvent dijo...

Onetwrothree, los momentos en los que se juega al Rugby están magníficamente rodados, y como siempre Clint demuestra por qué tiene un prestigio tan grande en estos momentos, y es que una cinta correcta de Eastwood es superior a la mejor película de mucha gente, saludos.